domingo, 26 de abril de 2009

Gregorio Fernández: Cristo yacente


Obra: Cristo yacente Autor: Gregorio Fernández (1576-1636) Fecha: 1614 Estilo: Barroco Técnica: Madera policromada
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Gregorio Fernández es el máximo exponente de la imaginería castellana barroca del XVII. El tema del Santo Entierro había aparecido en el gótico, pero prontó surgió, a partir de ahí, el tema del "cuerpo muerto" exento para impresionar con más fuerza al espectador (Cristo muerto de Mantegna). Gregorio Fernández retoma el tema y crea un tipo iconográfico de éxito en el mundo cristiano. También creó otros prototipos de "paso procesional" de Semana Santa, como La Piedad o el mismo Cristo yacente. La obra que vemos se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Es posible que esta obra, de la que no se sabe el lugar de colocación, no se usara como paso procesional. Podría haber estado debajo del altar, con lo que la impresión de cadáver adquiriría una mayor efecto.

Cristo, que ya ha sido crucificado y bajado de la cruz, aparece desnudo, cubierto únicamente con el paño de pureza, sobre el sudario, yacente, como si estuviera en una capilla ardiente.

El tratamiento anatómico es refinado y perfecto, de gran belleza plástica. El drapeado (en paño de pureza y sábana sobre la que está recostado) de Fernández es duro, con pliegues rígidos (producen la sensacion de estar almidonados) y acartonados, como si tuviera abolladuras metálicas.

La obra está realizada para ser contemplada por el fiel lateralmente, pues la cabeza de Cristo está ladeada hacia su derecha, la pierna izquierda se monta sobre la derecha, y la cabeza y el torax están sobre una almohada, lo que contribuye a dar esta idea de lateralidad. Los brazos se extienden a lo largo, sobre el lecho, separadas del cuerpo, dando sensación de simetría. Esta misma sensacion la observamos en el cabello, desplegado a ambos lados de la almohada.

Según las pautas estilísticas del momento, la idea de muerte se transmite enfáticamente por las heridas y las llagas causadas por el "via crucis" y la crucifixión que Cristo ha tenido que soportar. La intención principal del escultor es crear en el fiel que contempla la obra un sentimiento de realidad para que la obra sea expresiva. Para acentuar este aspecto usa, en ocasiones, postizos en sus esculturas: dientes de marfil que asoman por sus labios resecos, ojos de cristal, grumos de serrín para las heridas, y asta en las uñas de pies y manos. El realismo (mejor sería decir verismo) se consigue también gracias a la pintura al óleo de la escultura. Las carnaciones, heridas, moratones, etc., acentúan un gran realismo, pero sin pretender caer en la exageración, solo con la pretensión de comunicar un sentimiento religioso.

El objetivo de estas figuras es mover a piedad, conmover al creyente que contempla la obra. España está en el siglo XVII en su Siglo de Oro cultural, pero esto coincide con la pérdida de la hegemonía de España en Europa y con una grave crisis económica y social. La Iglesia es ahora la principal cliente de obras de arte, muchas veces a través de las Cofradías. En esculturas de este tipo se plasma el ideal de la Contrarreforma. Gregorio Fernández, de origen gallego, se instaló a comienzos del XVII en Valladolid. Favorecido por la Iglesia, cofradías pasionarias, nobleza y Monarquía, el taller de Fernández alcanzó, incluso en vida del escultor, una fama considerable.

2 comentarios:

Virginia dijo...

Perfecta descripcion de este bellisimo yacente de Gregorio Fernandez. Enhorabuena (:

Olivia dijo...

Me ha parecido muy interesante e instrucctivo,esta muy completo,aunque yo habria añadido ago mas sobre la técnica de madera policromada.
Pero por lo demas bien,ademas me ha servido para el trabajo de sociales :D