miércoles, 26 de octubre de 2011

Tiziano: Carlos V en Mühlberg


Obra: Carlos V en Mühlberg
Autor: Tiziano Vecellio (1477-1576)
Fecha: 1548
Estilo: Renacimiento; escuela veneciana
Técnica: Óleo sobre lienzo
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Este cuadro al óleo es el retrato que Tiziano, pintor veneciano, realiza al rey Carlos I de España y V de Alemania. Pinta una figura, a la vez simbólica e impactante del emperador, montando a caballo sobre la ribera del río Elba.

Dos cosas cuidaba sobre todo la escuela de pintura veneciana: el color y la luz, con una pincelada amplia y decidida; y eso, por encima del dibujo. Tiziano usa esta técnica colorista propia de la pintura veneciana.

Esto se aprecia en la armadura (que se conserva en el Museo de la Armería del Real Palacio de Madrid), en la que los brillos metálicos y las sombras están dados con total precisión, incluso con gran detalle, como se ve cuando nos detenemos en esa zona del cuadro, o en el arnés del caballo. Pero sobre todo se nota en la iluminación y sentido atmosférico del paisaje en el que ha situado al personaje. Un paisaje que está iluminado por las luces del crepúsculo, con lo que se crea un ambiente de serenidad y silencio.

En el parte derecha se observan las brumas, una pequeña construcción y las ciénagas y estanques que hoy día se siguen dando en la ribera del Elba, donde se libró la batalla.

El sabio manejo del color se constata claramente en el uso del rojo, en sus distintas gamas, en la banda de general y en el penacho que remata el morrión de triple cresta del emperador, en el penacho que adorna la cabeza del caballo y en los reflejos dorados de la gualdrapa del caballo.

La calidad del cromatismo se sigue observando en los colores castaños de los árboles y en los magníficos celajes grises y anaranjados de las nubes del fondo.

Tiziano, que en este momento tiene 70 años, está dando los primeros pasos de lo que será su última etapa en la que hay una acentuación mayor de los valores pictóricos y cromáticos sobre los dibujísticos, como se dijo antes. Es ilustrativa a este respecto la anécdota (se refiere a Dánae recibiendo la lluvia de oro, pero valdría para este cuadro que comentamos) que tuvo lugar en el Vaticano durante la visita que realizó Tiziano a Roma en 1546 y que Vasari relata así: "Un día en que Miguel Ángel y Vasari fueron a ver a Tiziano del Belvedere (donde se alojaba), vieron un cuadro que había hecho de una mujer desnuda representando a Dánae, que tenía en su regazo a Júpiter en forma de lluvia de oro, y se la alabaron mucho, como se suele hacer en presencia del autor. Después, cuando se hubieron alejado, hablando del estilo del Tiziano, Buonarroti lo alabó bastante diciendo que le agradaba mucho su colorido y su estilo, pero que era un pecado que en Venecia no se aprendieses desde el principio a dibujar bien y que los pintores no tuvieran estudios más firmes".

La ausencia de expresión en el rostro de Carlos nos remite a su idea de un emperador estoico y a la imagen propagandística que en ese momento interesaba desarrollar, que no era otra que la de un personaje pacífico. Sin embargo, el uso del morrión de triple cresta, la lanza corta de combate, la pistola de arzón y la ya mencionada media armadura, proporcionan un tono «real» a la pintura, prodigiosa construcción, por tanto, de una imagen a la vez que mitificadora y simbólica, directa y realista.

Es un retrato ecuestre que recoge dos tradiciones representativas de cómo se entendía en la corte al emperador. Carlos a caballo nos acerca al “miles christi” (soldado de Cristo) de tradición cristiana, de san Pablo y de Erasmo de Róterdan; en el cuadro está también presente el concepto de la universitas christiana”. Es decir, el emperador lucha por una Europa cristiana que ha sido rota por la reforma protestante de Lutero. Pero también se relaciona esta imagen con el retrato ecuestre del emperador romano Marco Aurelio, única obra conservada de la antigüedad clásica y modelo indudable de Tiziano.

La obra une, por tanto, dos antigüedades: la cristiana y la clásica, en las que Carlos V pretendía fundamentar no solo su poder político, sino incluso el de la dinastía de los habsburgos. El emperador es representado no como un campeón del catolicismo o un arrogante vencedor de sus propios súbditos, sino como un reconciliador capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones. Debido a todo ello, el cuadro presenta al emperador como figura aislada y no hay ninguna alusión directa a la batalla.

La escisión protestante no era sólo religiosa, sino también política en el seno del Sacro Imperio Romano Germánico, y Carlos era el emperador de este Imperio. Los opositores al emperador Carlos V formaron la Liga de Esmalcalda y desafiaron la autoridad imperial. Carlos y su hermano el archiduque Fernando se unieron para combatir contra la Liga. Precisamente el cuadro celebra la batalla en la ciudad de Mühlberg en la que Carlos V ganó a los príncipes alemanes. Tiziano, a instancias del emperador, realiza la obra allí mimo, junto al Elba. Es el primero de los dos viajes que realizó Tiziano fuera de Venecia.

La creación de este prototipo de retrato ecuestre abre el camino, por su influencia, a los retratos ecuestres del barroco (Rubens, Velázquez) o de Goya.

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