miércoles, 19 de agosto de 2009

Casona cántabra

Al terminar ladead Media, a partir del XVI, los torreones y las casas más protegidas, van transformándose y formando un tipo de arquitectura civil muy típico de Cantabria. Se forma así lo que se conoce como la casona montañesa. Sus elementos más representativos, y que las distinguen perfectamente son: una gran portalada, la corrala, la torre señera y el cuerpo principal, realizado en piedra de sillería bien labrada y con el blasón; a veces puede tener también una capilla. La escasez de vanos y el remate en las esquinas con cubos macizos, bien de carácter defensivo o meramente estético, nos indica el componente militar originario de este tipo de construcción.
Durante el barroco, siglos XVII y XVIII, el aspecto general fue similar, variando únicamente la decoración de las portaladas y ciertas zonas del interior de las iglesias. En estos momentos se define ya la edificación por nobles edificios de planta rectangular, con la fachada principal ya en el lado mayor, el más distinguido, presidido por grandes escudos de armas labrados en piedra arenisca y que relejaban el estamento y linaje de su propietario. En estos siglos se produce la eclosión de la mayor parte de ellas, coincidiendo con un cierto crecimiento económico en la región gracias al desarrollo del cultivo del maíz y a los capitales que trajeron a la región canteros y burócratas montañeses. En el siglo XVII se generaliza también la solana, un gran balcón que recorre toda la fachada noble del edificio con balaustre de madera torneada, a veces con cuidadoso trabajo de talla. Según las comarcas estas podían está resguardada por un amplio alero sostenido por canecillos tallados en roble.
Casona de Calderón de la Barca (San Vicente de Toranzo - Cantabria)

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