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miércoles, 10 de octubre de 2012

Corona votiva de Recesvinto

Obra: Corona votiva del rey Recesvinto
Fecha: Siglo VII
Estilo: Prerrománico, periodo visigodo
Material: Oro, esmalte, cristal de roca y otras piedras preciosas

Desde la época del emperador  Constantino, los reyes ofrecían algunos objetos preciosos a determinadas iglesias sobre las que ejercían o querían ejercer un patronazgo especial por diversas circunstancias. Solían ser cruces de oro y pedrería y coronas votivas. Eran, por tanto, una ofrenda, una forma de honrar a Dios. El metal precioso, oro o plata, esmalte y la pedrería de diverso tipo, eran los elementos con que se realizaban; había que dar sensación de riqueza
Las coronas votivas se colocaban colgadas en el altar principal con ocasión de determinadas celebraciones litúrgicas importantes. No eran, por tanto, coronas para ser llevadas en la cabeza, sino de uso estrictamente religioso y ceremonial. Del centro de la corona podía pender una cruz que servía a la vez como cruz de altar.
La corona de Recesvinto, o corona votiva del rey Recesvinto, es una corona realizada por los orfebres visigodos del taller real de la Corte de Toledo hacia la segunda mitad del siglo VII.
Está formada por una doble chapa de oro. La interior es lisa, y la exterior trabajada en repujado y calada con una decoración de pequeñas hojas que alojan granates, perdidos casi en su totalidad. Zafiros, granates y perlas en forma de cabujones que forman una red cubren la diadema. 
Está colgada del techo por una cadena con unos eslabones en forma de hoja de peral, que se reúnen en lo alto en la base de una doble azucena, coronada por un pequeño capitel de cristal de roca.
De la zona inferior de la diadema cuelgan unas letras de oro que componen la dedicación real: +(R)ECCESVINTHUS REX OFFERET (el rey Recesvinto ofrece). Cada letra está decorada con esmalte de tipo tabicado (cloisonné). Esas letras terminan en unos colgantes adornados de esmeraldas, zafiros y perlas. Esta inscripción dedicatoria muestra la estrecha conexión entre la Iglesia y el poder real.
 
Así como en la escultura en piedra los visigodos presentan grandes carencias, en la orfebrería se muestran mucho más hábiles; es una técnica que los pueblos germánicos dominan.
De hecho, los temas decorativos de la diadema son de tres tipos. Uno de ellos es un filamento de hilo de oro retorcido que recuerda las formas sogueadas preclásicas; el otro está constituido por juegos geométricos sobre el círculo. Ambos temas se usaban ya en las épocas preclásicas.
El otro motivo es una especie de hojas vegetales. Pero si los adornos repujados de la cruz son de tipo germánico, la forma de la corona votiva es totalmente bizantina.
La presencia de joyas bizantinas en los tesoros visigodos era tan abundante, según los testimonios literarios, que en las iglesias de Mérida había joyas para llenar varios carros (Vidas de los Padres emeritenses). Fuentes árabes testimonian que al entrar los musulmanes en Toledo encontraron en la catedral una serie de coronas votivas que los reyes visigodos habían ido donando, y que muchas fueron fundidas en ese momento para aprovechar los metales.
Esta corona forma parte del llamado Tesoro de Guarrazar, en la localidad de Guadamur (Castilla-La Mancha), muy cerca de Toledo. Entre todas las piezas halladas, las más valiosas son las coronas votivas de los reyes Recesvinto y Suintila.
 

lunes, 1 de octubre de 2012

San Juan de Baños


Obra: San Juan de Baños (Baños de Cerrato, Palencia)
Fecha:Siglo VII
Estilo: Prerrománico, periodo visigodo
Material: Sillería irregular a hueso
 
El comercio de obras de arte procedentes de Roma desapareció a partir del siglo V. En la Península Ibérica resurgen las tradiciones locales y se da una influencia oriental a través de los bizantinos asentados en el sudeste peninsular. El pueblo visigodo, federado de Roma, el nuevo gobernante de la Península ante la caída del imperio romano, no es muy numeroso, por lo que tampoco requieren de grandes construcciones. Además no dominan las técnicas constructivas con la seguridad que los romanos.
La arquitectura visigoda se caracteriza por la construcción con gruesos muros de sillares bien escuadrados, el uso de un arco de herradura de 1/3 de peralte, más abierto por tanto que el  que usarán después los árabes y con el extradós vertical sobre la línea de arranque, sostenido por columnas con grandes ábacos y capitales de imitación corintia. 
Esta iglesia representa un claro ejemplo de fusión de la cultura visigoda dentro de la dualidad hispanorromana y germánica dando como resultado el edificio más significativo de la arquitectura religiosa del reino hispanovisigodo. Está considerada como la iglesia en pie más antigua de España. Fue construida en el año 661 de la Era Hispánica (año 699 de nuestra era).
Un atrio precede a la nave central. En la puerta se aprecia el arco de herradura visigodo. Encima de ella se edificó en 1865 una espadaña que nada tiene que ver con el templo. La nave central, con muros construidos con sillares de piedra bien escuadrados, es más ancha y alta que las dos laterales.
La cabecera original tenía tres ábsides rectangulares separados entre sí por espacios intermedios. Esto se modificada en el siglo XIV, cuando los huecos intermedios se convierten en dos nuevas capillas. Se forma así una cabecera con cinco espacios, pero con el tiempo desaparecen los muros más exteriores dando lugar a la estructura actual: tres ábsides juntos. Esto está perfectamente constatado por las excavaciones realizadas.
 

La planta original ha sufrido algunas reconstrucciones a lo largo de los años. La planta original (a la izquierda) presentaba una especie de crucero o transepto que se abría sobre una triple cabecera formada por tres capillas rectangulares no continuas. Es una estructura de una gran originalidad y no tiene paralelo ni dentro ni fuera de España excepto en la basílica de Santa Lucía del Trampal (Cáceres) descubierta recientemente. 
Las dos capillas laterales desaparecieron al final de la Edad Media, siendo sustituidas, posiblemente hacia el siglo XV ó XVI, por otras dos adosadas a la central cubiertas por bóvedas ojivales. De esta manera, la planta quedó convertida en un simple rectángulo con la cabecera desfigurada
En la imagen de la derecha, las partes desaparecidas están de color rosa. Los cierres actuales están de amarillo. En blanco, la construcción actual. Las tres letras indican los tres ábsides actuales.
 
 

El interior, de una gran belleza, es de tipo basilical de tres naves, tal como se aprecia por el exterior. La nave central es mucho mayor que las laterales y su altura es aproximadamente el doble que la anchura. Las naves están separadas por cuatro arcos de herradura sobre columnas de fuste cilíndrico. Algún fuste y algunos capiteles han sido posiblemente reutilizados de algún monumento romano. Sobre  cada arco hay una pequeña ventana que da al exterior aprovechando la diferencia de altura entre la nave central y las laterales. 
La cubrición es de madera y, aunque está muy restaurada, se cree que es ligeramente fiel a la primitiva. Se ha resuelto como una artesa invertida en la nave central.
Se conserva una inscripción que se encuentra en el muro del testero, entre cuatro piedras salientes que demuestra la fundación por Recesvinto el 3 de enero del año 661. Dicha inscripción ha sido traducida así: 
 OH, JUAN BAUTISTA MÁRTIR PRECURSOR DEL SEÑOR
POSEE COMO OBSEQUIO ETERNO ESTE TEMPLO
QUE YO MISMO DEVOTO REY RECESVINTO ADORADOR
DE TU NOMBRE TE DEDIQUÉ DE LO MÍO PROPIO
EN EL AÑO TERCERO DESPUÉS DEL DÉCIMO EN QUE FUI COMPAÑERO
 ÍNCLITO DEL REINO
TRANSCURRIENDO LA ERA SEISCIENTOS NOVENTA Y NUEVE (AÑO 661)
 
 
 El arco de herradura de la entrada al pórtico, uno de los más interesantes de toda la arquitectura visigoda, está prolongado en un tercio del radio, con el trasdós vertical, impostas decoradas como la franja del interior y con clave en la que hay esculpida una cruz patada. Es de gran interés la moldura de decoración que contornea todo el arco.

jueves, 20 de octubre de 2011

San Pedro de la Nave

Obra: San Pedro de la Nave (El Campillo - Zamora) 
Estilo: Prerrománico; periodo visigodo 
Fecha: Siglo VII, finales
 Material: Piedra de sillería y ladrillo

San Pedro de la Nave es una iglesia visigótica construida a finales del siglo VII, y es, por tanto, una de las últimas obras realizadas antes de la llegada de los árabes a España. En esta obra se debe valorar tanto la arquitectura del edificio como la decoración escultórica de su interior.
La estructura del templo responde a una mezcla de planta de cruz griega con la planta de tipo basilical a partir del crucero. Tiene un ábside cuadrado en la cabecera. En el exterior se observan las tres naves de una iglesia de tipo basilical; la central más alta y ancha que las laterales.
En el interior hay dos estancias, a derecha e izquierda del presbiterio; tal vez unas capillas para eremitas. Estas cámaras son el ejemplo más claro de las ergastulae o celdas para monjes reclusos, que se citan en muchos textos.
Este edificio religioso está levantado con piedra de sillería perfectamente escuadrada y ajustada, y realizada “a hueso”, es decir, sin utilizar argamasa. También presenta partes trabajadas con ladrillo
Hay que señalar también como partes importantes del edificio el cimborrio, que se encuentra en el crucero, y los modillones que sostienen los aleros del tejado.
La inseguridad de los constructores para abrir ventanales grandes hace que estos edificios tengan unos vanos o ventanas de reducido tamaño, lo que da un interior oscuro pero apropiado para la oración.
No había necesidad alguna de aligerar los muros, pues estos debían ser necesariamente gruesos y consistentes para soportar el enorme peso de las bóvedas. La falta de contrafuertes afectó a la mala conservación de las bóvedas y supuso el desplome de parte del edificio, por lo que hubo de ser restaurado.
Se emplea al arco de herradura visigodo de un tercio de radio de peralte; este arco se observa mucho mejor el interior del templo.
Finalmente, tanto por el diseño de su estructura y por la integración entre un perfecto estudio de volúmenes interiores y exteriores, y por su excepcional decoración escultórica, es el monumento más interesante que nos ha llegado del periodo visigodo y uno de los mejores del arte español altomedieval.
Datos precisos sobre este tipo de construcción se obtienen a través de la autobiografía de san Valerio, un ermitaño español del siglo VII de la zona del Bierzo. 
El edificio se encuentra desplazado de su lugar primitivo, inicialmente a orillas del río Esla, por la construcción del embalse de Ricobayo que amenazaba con anegarlo.
 

En el interioir de esta iglesia se encuentra el programa iconográfico más interesante de la escultura visigoda.
En el crucero hay dos capiteles historiados; uno representa a Daniel en el foso de los leones y el otro, precisamente este, a Abraham sacrificando a Isaac. El capitel tiene forma de prisma invertido y en su parte superior tiene un cimacio con decoración animalística, floral y roleos. La técnica utilizada en la cara labrada del capitel es la propia del mundo visigodo: bisel y cubeta o reserva para el fondo. 
Representa el momento en que Abraham intenta ofrecer a Yavhé, tal como éste se lo ha pedido, a Isaac, su único hijo. Le tiene agarrado por el pelo, cuando la mano de Dios le manda parar. A su derecha, enredado en matorrales, está el cordero que tendrá que sacrificar. 
El tema ya se había visto en el paleocristiano con un carácter soteriológico, de alianza, de salvación. Pero ahora interesa el carácter sacrificial de la escena, como prefiguración del sacrificio de Cristo. Por eso, en esta representación se pone el énfasis en el carnero, en el altar (altar cristiano y no ara), en el arbusto (cruz), en la colocación (cerca del santuario). Es más difícil dar contenido sacrificial al otro capitel, el de Daniel en el foso de los leones que se encuentra enfrente, pero hay textos que hablan de Daniel como prefiguración del mártir.
En la parte superior se lee la siguiente inscripción: VBI HABRAAM OBTVLIT ISAC FILIVM SVVM OLOCAUPSTUM DNO (Donde Abraham ofreció a su hijo Isaac en holocausto al Señor).  Este tipo de textos solía acompañar a las miniaturas. ¿Podría ser reflejo de una miniatura visigoda hoy perdida? En todo caso, es un claro precedente de lo que se verá más adelante en la iconografía cristiana mozárabe y románica.

En la parte superior se lee la siguiente inscripción: VBI DANIEL MISSVS EST IN LACVM LEONVM (Donde Daniel fue arrojado al foso de los leones). También se asemeja a las representaciones de miniaturas la representación de Daniel, en actitud de oración, en el foso de los leones. Pero hay una diferencia con las representaciones mozárabes posteriores: aquí, los leones aparecen bebiendo agua del fondo de un lago realista, con ondas de agua.¿Tal vez un error de interpretación?
Los dos capiteles muestran el uso del bisel, en bajo relieve, y a dos planos (técnica de cubeta o reserva).