Autor: Alonso González Berruguete
(c.1490-1561)
Fecha: Siglo XVI (1527-1532)
Estilo: Renacimiento; Manierismo
Material: Madera policromada y dorada

Los benedictinos del convento
de San Benito el Real de Valladolid encargaron a Alonso Berruguete la
realización de un gran retablo para el monasterio. Desmontado a consecuencia de la desamortización y perdida una parte, sus
tallas poseen gran calidad.
De entre las figuras
que realizó destacan el martirio de san Sebastián y el sacrificio de Isaac. Ambos
son ejemplos de cómo Berruguete asimiló las formas italianizantes del artista.
La interpretación que hace del sacrificio de Isaac es muy personal.
Se encuentra influencias del
Laoconte, del renacimiento italiano, sobre todo de Miguel Ángel, a las que se añaden las propias del escultor. Figura bien expresiva, con las
manos agarrotadas por el nerviosismo y el rostro elevado hacia el cielo en
actitud suplicante en ambos casos. La tensión emocional queda descrita en el magistral trabajo
de la cabeza, elevada y ligeramente inclinada hacia la derecha, con la boca
abierta en un grito sordo de desesperación convertido en fortaleza frente a la
adversidad (ataraxia) y los ojos elevados a lo alto.
La forma
serpentinata, manierista, impuesta por Miguel Ángel, obliga al espectador a
abordar la escultura desde diversos ángulos, a pesar de que es una obra pensada
para estar colocada en un retablo. La postura del ignudi de la capilla Sixtina es muy semejnate al Isaac de Berruguete.
Los dos personajes muestran una actitud
apasionada, también muy miguelangelesca, en el que los sentimientos se
manifiestan de forma muy intensa. Lo mismo se puede decir de la postura
desequilibrada que adopta, sobre todo, Abraham.
Le preocupa el desnudo, aunque
sea el de una persona delgada y con un canon muy alargado, inspirado en
el Donatello ya maduro. El canon supera las diez cabezas.
El dinamismo serpenteante rompe con
el contraposto clásico. También rompe con un trato anatómico clásico,
para hacer uno muy personal, rápido, nervioso. Pero consigue convertir la
escena en un drama apasionado que excluye toda trivialidad en favor de
un patetismo prácticamente expresionista. El dolor, la tragedia de los
dos personajes, cada uno por un motivo distinto, se aprecia en gran manera en
los rostros.
Isaac con la boca
abierta y apoyado nada más en una rodilla es todo un ejemplo de cómo se puede
esculpir el dolor y la tragedia. ¿Y qué decir de lo que manifiesta la cara de Abraham,
con esa boca abierta, que ve desecha su esperanza de ser padre de un gran
pueblo? La fe que tenía Abraham en Yavé no le quita el dolor.
La escultura de madera de nogal está policromada,
como era tradicional en España. En las partes desnudas, la carnación al
óleo acentúan la fuerza de la escultura. Los vestidos que llevan ambos están policromados
y dorados.
Alonso Berruguete y
Juan de Juni
son los representantes máximos de la escultura manierista en España, con centro
en Valladolid.
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Obra: Sacrificio de Isaac
Autor: Alonso González Berruguete (c.1490-1561)
Data: Século XVI (1527-1532)
Estilo: Renacemento; Manierismo
Material: Madeira policromada e dourada

Os beneditinos do convento de San
Bieito o Real de Valladolid encargaron a Alonso Berruguete a realización
dun gran retablo para o mosteiro. De
entre as figuras que realizou destacan o martirio de san Sebastián e o
sacrificio de Isaac. Ambos son exemplos de como Berruguete asimilou as formas
italianizantes do artista. A interpretación que fai do sacrificio de Isaac é
moi persoal.
Atópanse influencias do Laocoonte, do renacemento italiano e outras propias
do escultor. A forma serpentinata, manierista, imposta por Miguel Anxo, obriga ao
espectador a abordar a escultura desde diversos ángulos, malia que é unha obra
pensada para estar colocada nun retablo. Os dous personaxes mostran unha
actitude apaixonada, tamén moi miguelanxelesca, no que os sentimentos se manifestan
de forma moi intensa. O mesmo se pode dicir da postura desequilibrada que adopta, sobre todo, Abraham.
Preocúpao o espido, aínda que sexa o dunha persoa delgada e cun canon moi alongado, inspirado no
Donatello xa maduro. O canon supera as dez cabezas.
O dinamismo serpenteante rompe co contraposto clásico. Tamén rompe cun trato anatómico clásico, para
facer un moi persoal, rápido, nervioso. Pero consegue converter a escena nun drama apaixonado que exclúe toda
trivialidade en favor dun patetismo practicamente expresionista. A dor, a traxedia dos dous personaxes,
cada un por un motivo distinto, apréciase de maneira clara nos rostros.
Isaac coa boca
aberta e apoiado nada máis nun xeonllo é todo un exemplo de como se pode
esculpir a dor e a traxedia. E que dicir do que manifesta a cara de Abraham, con esa boca aberta, que ve tronzada
a súa esperanza de ser pai dun gran pobo? A fe que tiña Abraham en Iavé non lle
quita a dor.
A escultura de madeira de nogueira
está policromada, como era
tradicional en España. Nas partes espidas, a carnación ao óleo acentúa a forza da escultura. Os vestidos que
levan ambos están policromados e
dourados.
Alonso
Berruguete e Juan de Juni son os representantes máximos da escultura
manierista en España, con centro en
Valladolid.
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