viernes, 11 de noviembre de 2011

Gaudí: Casa Milà

Obra: Casa Milà (La Pedrera)
Autor: Antonio Gaudí i Cornet (1852-1926)
Fecha: 1906-1910
Estilo: Modernismo
Material: Piedra caliza; hierro forjado en las rejas de los balcones
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La Casa Milà, también conocida como La Pedrera (“cantera” en catalán) es una casa señorial de grandes dimensiones construida en Barcelona a comienzos del siglo XX por Antonio Gaudí por encargo de la rica familia Milà y Segimo. La parte baja del edificio se destina a tiendas; el piso principal sería la residencia de la familia, y el resto se alquilaría, algo habitual en la época.
Tiene seis plantas articuladas alrededor de dos patios interiores, uno circular y otro oval, además de un sótano, un desván y una azotea. Estructuralmente, son dos edificios adosados e independientes, cada uno con su propia puerta, comunicados únicamente en la planta baja.
La planta es de diseño libre, es decir, las paredes que dividen las habitaciones de los pisos no tienen función de sostén, por lo que el diseño de cada planta varía en cada piso. Las únicas paredes estructurales que hay son las de la escalera. Gaudí siempre dijo que si algún día el edificio pasaba a ser un hotel no habría ningún problema porqué al carecer de paredes de carga se puede modificar la distribución de los pisos simplemente cambiando de lugar los tabiques o eliminándolos por completo.
Su estructura se basa en forjados de viguetas metálicas y bovedillas que se sustentan por jácenas (vigas gruesas) metálicas sobre pilares de tocho (la mayoría), de sillería o hierro.
La fachada que vemos es común a los dos edificios y presenta una estructura unitaria, aunque tiene tres partes. Cada una da a una calle, una al paseo de Gracia, otra a la calle Provenza, y la otra, tal vez la más conocida, hace chaflán, siguiendo el esquema del Ensanche proyectado por Cerdà. Pero como las tres presentan una continuidad formal y estilística, con su forma sinuosa y ondulada, parece una única roca modelada por las olas del mar. La fachada alabeada, con sus entrantes y salientes, dota de dinamismo al conjunto que parece estar en constante movimiento.
Es sólo un revestimiento de piedra calcárea, no forma parte de la estructura del edificio, lo que permite un diseño y ornamentación de notable libertad. Los 33 balcones son de hierro forjado, con una decoración de motivos abstractos y fitomorfos (formas de plantas) que algas marinas o plantas trepadoras. La parte superior está cubierta de azulejos blancos. Las ventanas tienen diferentes estructuras, formas y tamaños, siendo más grandes las inferiores y más pequeñas las superiores pues reciben más luz.
En la azotea hay grandes salidas de escalera rematadas con la cruz gaudiniana de cuatro brazos, y chimeneas recubiertas de fragmentos de cerámica, con la apariencia de cabezas de guerreros protegidas por yelmos; son los elementos más famosos y singulares.
Gaudí dio a esta casa un alto simbolismo religioso; la fachada estaría rematada por un grupo escultórico con la Virgen del Rosario. Tras la Semana Trágica de 1909 en Barcelona, ya no se colocó. Todo este conjunto de características convierten al conjunto de la obra en una escultura de gran tamaño.
Esta obra nos muestra a una Gaudí en su plenitud artística, en la que manifiesta una gran libertad creativa y una imaginación ornamental enormes. Su gran riqueza estructural, de formas y volúmenes se aleja, tanto de cualquier premisa clásica como de la rigidez racionalista que se empezaba a darse en la arquitectura de comienzos del XX.
El modernismo es una corriente de renovación artística que se desarrolla a finales del siglo XIX y principios del XX y que afecta a todas las manifestaciones artísticas, desde la arquitectura, escultura o pintura, hasta el diseño Joyería, cristalería, cerámica, mobiliario. En cada país recibió nombres distintos: Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en los países anglosajones), Jugendstil (en Alemania y países nórdicos), Liberty (en Italia). Todas las denominaciones hacen referencia al intento de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representase una ruptura con los estilos dominantes en la época. El modernismo es un arte burgués, muy caro, que intenta integrar en la arquitectura todo el arte y todas las artes. Es una corriente esencialmente decorativa, aunque posee soluciones arquitectónicas originales. Este movimiento utiliza las soluciones que la revolución del hierro y del cristal aportan a la arquitectura, aunque se sirve de la industria para la decoración de interiores y las forjas de las rejerías. La influencia del modernismo arquitectónico se deja sentir aún en la arquitectura actual.

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