lunes, 30 de junio de 2008

Marco Aurelio ecuestre


Obra: Estatua ecuestre el emperador Marco Aurelio
Autor: No se sabe
Estilo: Romano, periodo imperial
Fecha: Siglo II d.C.; 176 d.C.
Material y técnica: Bronce a la cera perdida


Esta es la única estatua ecuestre en bronce que nos queda de todas las realizadas durante el imperio romano. Tal vez se salvó de la fundición por haber sido confundido con el emperador Constantino que había declarado al cristianismo como religión oficial del imperio. El caso es que en la época imperial eran muy habituales este tipo de retratos y que por ello mismo eran numerosísimos los que se exhibían a lo largo y ancho del imperio.
A pesar de ser única, es una obra importante por su calidad técnica y artística. El emperador Marco Aurelio (lo fue entre los años 161 y 180) lleva el manto propio del emperador o general militar (paludamentum) de color rojo sobre la túnica. Calza botas de patricio. Lleva los pies colgando y no metidos en el estribo porque todavía no se usaba y no se hará hasta el siglo VI, posiblemente. No lleva armas, ni coraza, ni armadura. Solamente va tocado con la túnica y el manto militar que le corresponde. Debajo de la pata levantada se encontraba un bárbaro caído que hoy no se conversa pero que sabemos que estaba por estar recogido en los Mirabilia Urbis Romae (guía medieval de 1140 de la ciudad de Roma).
Manifiesta un gesto elocuente, que más que adoptar una actitud de adlocutio (revista militar de tropas), parece aplacar los ánimos con su brazo extendido en un gesto de pacificación y clemencia. La obra transmite un mensaje de paz, propia de un personaje de pensamiento estoico. Es el momento en que se inaugura en Roma una forma de escultura que transmite no sólo la idealización de la persona, sino también sus características sicológicas de hombre paz.
El caballo, de una actitud rotunda pero no violenta, también contribuye a transmitir la idea de poder sereno y sabio. Solamente va con una mano alzada y las otras tres patas sobre el suelo, equilibrando su figura.
Forma un cuadrado perfecto. Marco Aurelio igual, con su rostro sereno y en parte idealizado, todo equilibrio, mesura y por tanto sabiduría, forma un triángulo. Estas dos formas compositivas son totalmente clásicas y originan una composición equilibrada y cerrada, a la que contribuye la postura del caballo, con la cabeza y la cola hacia abajo y las patas marcando direcciones hacia el centro de la composición. Aparecen dos ejes principales de composición, uno en horizontal delineado por el caballo, y otro en vertical, marcado por el emperador, que compensa al anterior y estabiliza plenamente el conjunto de la escultura.
La escultura enaltece el poder y grandeza del emperador. Es, por tanto, una obra de propaganda política. Fue colocada por Miguel Ángel en 1528 en el centro de la plaza del Capitolio. Actualmente se encuentra aquí una copia del original que ha sido trasladado al Museo Capitolino. Esta obra tendrá una influencia decisiva en los retratos ecuestres del Renacimiento, como el Colleone de Verrochio o el Gattamelata de Donatello.


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